Por primera representantes de la realeza asistían a la gala de los Oscar y, como no podía ser de otra manera, tenían que ser la familia real de Mónaco quién tuviera el privilegio. El príncipe Alberto recordó a su madre, ganadora de un Oscar cuando era Grace Kelly -(antes de su boda con el príncipe Rainiero. “Es imposible –dijo el príncipe- no pensar en mi madre en una ocasión como esta. Este año se cumple el trigésimo aniversario de su fallecimiento y momentos así nos ayudan a mantenerla viva”.